ÉRIKA ORTÍZ

Érika Ortiz, la herida sangrante de la Reina Letizia

La hermana menor de las Ortiz se quitó la vida a los 31 años porque no soportó la presión mediática que vino con el matrimonio de Letizia y el príncipe Felipe.
lunes, 11 de octubre de 2021 · 04:00

La vida de Érika Ortiz Rocasolano y toda su familia cambió radicalmente cuando su hermana Letizia se casó con el príncipe Felipe. La más pequeña de la casa, la tercera de las hermanas, era la más vulnerable, la más sentimental, la más dulce, y en Oviedo todos lo sabían que, al referirse a ellas, Érika era "la bohemia", mientras que Letizia y Telma eran "la lista" y "la guapa" respectivamente.

Las hermanas Ortíz juntas. Érika, Telma y Letizia. Foto: Twitter.

La hija menor de Paloma Rocasolano y de Jesús Ortiz nació en abril de 1975 y estudió Bellas Artes, donde conoció al escultor Antonio Vigo, que luego se convirtió en el padre de su hija Carla. Trabajaba en el departamento de escenografía de la productora de televisión Globomedia, donde realizaba trabajos de producción. Anteriormente, se había desempeñado en la editorial italiana FRM, y antes que eso había trabajado en el Grupo Ricci.

Érika Ortiz. Foto: Twitter

Sobre su arte nunca se supo mucho, primero porque ella nunca mostró ni habló del tema porque consideraba que cualquier cosa que hiciera tendría repercusión sóoo por el hecho de ser "la hermana de...", algo que nunca le simpatizó demasiado y de lo que jamás sacó provecho, y segundo porque tristemente no tuvo tiempo de desarrollar su faceta artística. 

Érika Ortiz junto a Antonio Vigo en el casamiento de Letizia. Foto: Twitter

Como era de esperarse, desde que Letizia se volvió la reina consorte, Érika y Telma se volvieron el blanco de la prensa, algo que para la menor se volvió un tanto difícil de sobrellevar. En mayo de 2006, cuando se supo que se había separado del que fue su pareja de años y padre de su única hija de seis años, la hermana menor de la Princesa de Asturias se mudó a la vivienda en la que vivió doña Letizia durante su soltería.

Érika Ortiz. Foto: Twitter

Desde ese momento, Érika comenzó a caer en una espiral de depresión que la terminó llevando a su fatal destino. Días antes a su trágica muerte, la mujer no se presentó a trabajar e incluso presentó un permiso "de dos días" a la empresa para ser excusada de su falta. Según fuentes de Globomedia, Ortíz se incorporaría tras su regreso "a un nuevo proyecto", pero eso nunca pasó. En febrero del 2007 los medios del todo el país se revolucionaron con la terrible noticia de su sorpresiva muerte. 

Érika Ortiz junto a Antonio Vigo, y su hija Carla. Foto: Twitter

Érika, que en el pasado había sufrido problemas graves de estrés y ansiedad, se quitó la vida con tan solo 31 años de edad. Letizia, embarazada de ocho meses encontró a su hermana sin vida en el que fue su departamento ubicado en barrio Vicálvaro, al sur de Madrid. En ese momento, el primer instinto de la Reina fue proteger a su hermana y los detalles de su suicidio, pero la magnitud del evento se escapó de sus manos como arena y el trágico final de la menor de las Ortiz se publicó sin ningún tipo cortapisa. 

Letizia y Felipe en el funeral de Érika. Foto: Twitter

La información trascendió enseguida: la autopsia determinó que la muerte le sobrevino a Érika tras ingerir un número no precisado de pastillas, posiblemente tranquilizantes. Si bien sus problemas de salud mental eran conocidos por algunos periodistas del momento, lo que muchos señalan como el principal propulsor de este destino fue el cambio "insoportable" que sufrió la vida de toda la familia cuando la mayor de las hermanas se casó con el príncipe Felipe.

Letizia el funeral de Érika. Foto: Twitter

Ser hermana de la Reina significó muchas nuevas oportunidades laborales para Érika, pero también se tradujo en presiones terribles que a veces se volvían difíciles de sobrellevar. Su separación del padre de su hija fue algo controversial, sobretodo cuando luego se la vio en pareja con un cámara llamado Alberto García. Además, Érika sentía con un gran temor a no ser suficiente, no estar a la altura, no dar la talla en su trabajo y eso la agobiaba

Letizia y Felipe en el funeral de Érika. Foto: Twitter

Érika vivía con su hija, sin embargo, esa fatídica noche Carla había dormido en casa de una vecina (aunque otra fuente asegura que la niña durmió en su casa y fue recogida por una vecina a las nueve de la mañana). Quien la encontró sin vida fue su pareja de ese momento, que ingresó al departamento a eso de las once de la mañana. El Juzgado de Instrucción número 12 de Madrid se hizo cargo de la investigación y desde el principio se barajó la hipótesis del suicidio. La joven escribió cinco cartas antes de marcharse: una dirigida a su madre, otra a su padre, a Antonio Vigo y las restantes, a sus hermanas Telma y Letizia, según se publicó. 

Érika Ortiz junto a Antonio Vigo. Foto: Twitter

Si bien el hermetismo fue total, no solo por parte de la Familia Real sino por los propios vecinos de Érika, una vecina que se cruzaba eventualmente con ella brindó algunas palabras a la prensa, que estaba hambrienta por conseguir alguna primicia. "Últimamente estaba muy delgada y triste. Siempre que subíamos con su hija en el ascensor bromeaba sobre mis perros, pero últimamente no", aseguró la mujer. Una vecina del piso superior dijo lo mismo, e incluso el lunes había sacado una foto de Érika Ortiz con su teléfono móvil porque la había visto "estropeada". Incluso los camareros del bar Al sentir del Poeta que Érika solía frecuentar para comprar tabaco, hacía "días" que no la veían por la zona.

Érika Ortiz. Foto: Twitter.

El 7 de abril de este año se cumplieron 14 años del fallecimiento de la menor de las Ortíz. Su hija Carla fue invisible para los medios durante la mayor parte de su infancia y adolescencia, sin embargo, con la llegada de la mayoría de edad la joven comenzó a adquirir mayor notoriedad por sus declaraciones públicas y publicaciones en las redes sociales. 

Antonio Vigo y su hija Carla. Foto: Twitter

Desde que Érika dejó este mundo, Antonio Vigo supo que su hija no debía quedar desprotegida de la prensa carroñera, por lo que mantuvo bajo su manto lo que más pudo. Al cumplir los 18 años, Carla eligió dar un paso al frente, buscar su lugar en el mundo del espectáculo y hablar de todo en Instagram. Sin embargo, su padre siguió optando por su vida bajo perfil, como profesor en Aranjuez, y miembro del grupo Pro Arte.

Carla Vigo, la hija de Érika y Antonio. Foto: Instagram.

Hace unos meses, Carla, que no suele hablar demasiado sobre la tragedia familiar que le cambió la vida para siempre, se refirió a fallecimiento de su madre en el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que tuvo lugar el pasado 10 de septiembre. La joven huérfana de madre compartió una serie de publicaciones en sus redes sociales para demostrar su compromiso con esta fecha que la toca tan de cerca. “Mi madre no es una cifra. Era mi madre”, se podía leer en una camiseta que la sobrina de la Reina Letizia compartió a través de su cuenta oficial de Instagram. 

El posteo de Carla en el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. Foto: Instagram.

En 2019, Carla también recordó a su madre a través de las redes con motivo de su aniversario de fallecimiento. En el texto que compartió en Instagram, la joven dejó algunas declaraciones que muchos interpretaron como acusaciones para la familia real, lo cual le valió algunas críticas. 

El posteo de Carla para conmemorar a su madre en su 11 aniversario de fallecimiento. Foto: Instagram.

“A veces pienso qué te hicieron. Yo sé que no eras tú y que si hubiese sido por ti, no hubiese cambiado nada. El hecho es que cambió y yo pienso en ti todos los días y, aunque a veces llore, pienso en ti de una forma alegre. Pienso en nuestros viajes, en nuestros momentos juntas. Fue breve, sí, pero también fue intenso y vaya si fue intenso. Nos pasaron más cosas en seis años que a alguien en toda una vida. Hoy es un día triste para mí y te juro que sé que no te gusta verme triste y yo no lo estaría, pero a veces pasa. Los humanos somos así. Te quiero”, escribió.

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