Alberto II

Estos son los personajes oscuros que rodean a Charlène y a Alberto II

El Principado fue corrompido con su presencia y ya no ha vuelto a ser el mismo que antes.
lunes, 14 de noviembre de 2022 · 09:01

Todas las monarquías europeas esconden secretos, rumores y guardan una serie de eventos extraños; sucesos que, a un simple ciudadano, le llamarían la atención por tener su origen entre las élites dominantes. En este caso, la familia Grimaldi nunca se ha despojado de personajes oscuros que tiñeron su historia para siempre. A continuación, te develamos los personajes que incomodan a Alberto II y a Charlène de Mónaco

Alberto II y Charlène de Mónaco, una pareja con un entorno problemático. Fuente: (Twitter)

Gareth Wittstock, el hermano de la princesa Charlène de Mónaco se convirtió en un clavo incómodo de sobrellevar en la vida de la realeza monegasca, en especial para Alberto II. Es conocido por sus actitudes ofensivas y colmadas de altibajos. Controla la Fundación Charlène de Mónaco y, a pesar de haberse graduado como informático, solo se sustenta con la dirección de aquella organización. Tan continua es su presencia en los aposentos reales que se lo ha apodado El conde de Mónaco

Charlène de Mónaco junto a su hermano
Gareth Wittstock, hermano de Charlène de Mónaco. Fuente: (Twitter) 

Ernesto de Hannover, la expareja de Carolina de Mónaco, llegó a ruborizar a todo el Principado —en especial a Alberto II— debido a sus conductas antiaristocráticas que pusieron en el suelo a la familia Grimaldi. Debido a sus constantes excesos con la bebida y a sus actos indebidos, el noble alemán pasó a teñir de oscuro los primeros años de noviazgo con la princesa. Vergüenza tras vergüenza, estos eventos consiguieron que surgiera el paso de la separación mucho tiempo después de haber contraído matrimonio.

Ernesto de Hannover
Ernesto de Hannover, el menos aristocrático. Fuente: (Twitter)

Por otro lado, está Nicole Coste, la azafata desgraciada. La congoleña se convirtió en una de las personas más odiadas por el Principado, en especial por haber mantenido un vínculo sentimental extramatrimonial con Alberto II. Con ella, el rey tuvo a Alexandre Grimaldi Coste, que, si bien no era su primogénito, tardó un buen tiempo en ser reconocido por el Jefe de Estado como su propio retoño. A pesar de ello, el dúo siempre intentó pertenecer a la Casa Real, situación que jamás les fue permitida. De este modo, cada personaje ha marcado la vida cotidiana del palacio y el de la dinastía, algo que cargará el clan por los próximos años. 

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